Suelo
El suelo en la comunidad de Castilla y León es totalmente heterogéneo y diverso, no pudiendo distinguirse grandes zonas uniformes.
De manera muy aproximada podemos dividir el suelo de la comunidad en tres grandes grupos:
Montañas
Vegas fluviales y fondos de valle
Páramos y llanuras
MONTAÑAS:
Los suelos en las montañas que rodean la comunidad tienen en común que son suelos poco evolucionados, erosionados, de elevada pendiente con escasa o nula profundidad agrícola y de carácter ácido, que junto a su pobreza en elementos minerales les convierte en suelos no aptos para el cultivo de la vid, aunque permiten el desarrollo de bosques y pastos.
Son suelos del tipo Litosoles y rankers.
VEGAS FLUVIALES y FONDOS DE VALLE:
Los suelos de las vegas fluviales son del tipo Aluvial, perteneciente a grupos como Inceptisoles - Anfisoles, Entisoles...
Suelen ser de carácter silíceo, de textura media gruesa ( arenosa - pedregosa ), de profundidad media, con poco poder de retención del agua pero que permiten una buena aireación del suelo.
Los fondos de valle tienen una textura limosa más o menos suelta y son químicamente más complejos.
PÁRAMOS y LLANURAS:
Las zonas centrales de la comunidad están formadas por las tierras pardas, de naturaleza caliza, pertenecientes a suelos de los grupos de Inceptisoles, Xerochrepts, Entisoles y alfisoles.
Las tierras pardas y tierras de terraza suelen estar asentados sobre sedimentos Terciarios y Cuaternarios. Dichos suelos son de reacción básica, textura franco - arcillosa con escasez de materia orgánica, muchas veces son suelos del tipo rendsinas, suelos carbonatados y potencialmente erosionables.
Estos suelos junto al clima mediterráneo - continental de escasas preipitaciones permiten la obtención de los mejores vinos de la Comunidad de Castilla y León. |